Por Rodrigo Barcia
Las Sierras de Tandil y los Montes Pirineos tienen pocas cosas en común, pero en dos definiciones se tocan: ambos son accidentes geográficos y en ellos Ignacio Calles se siente cómo en casa. En Los Cardos, primero cultivó sus sueños ovalados y en el Section Paloise los cristalizó llegando a jugar el Top 14 de Francia, uno de los torneos más exigentes del mundo.
El debut en la elite de Francia se dio el año pasado cuando ingresó en la derrota de su equipo frente al Montpellier, pero el 7 de abril de este año le tocó la chanche de formar el XV incial, algo que a Nacho lo va a marcar para siempre: “La verdad que puedo decir que lo disfrute mucho, ya había jugado en Top 14 pero nunca de arranque, yo creo que eso me dio un poco más de confianza y solo puse en mi cabeza de tomar ese momento como una recompensa a tanto años de laburo por ese momento . Soy un afortunado por haber vivido algo así, va a quedar en mi memoria y espero que por siempre”.

El primera línea fue de menor a mayor en este periplo francés, ya que primero estuvo en la academia del Pau, y luego de sumar experiencia le tocó la chance de estar en el primer equipo. “Fui evolucionando por suerte, había muchas cosas que no entendía cuando llegue y no solo sobre rugby sino sobre la vida en general y más viviendo afuera, es un gran aprendizaje de todos los días”, confiesa Nacho. Y agrega que es una “diferente cultura, el idioma, pero por suerte fueron barreras que estoy superando y cada vez me siento más cómodo. Pau es una ciudad que me recuerda mucho a Tandil, tiene muchas comodidades y creo que fue perfecta para empezar”.
La Challenge Cup es otro de los torneos en los cuales el ex jugador de Liceo Naval tuvo la chance de saltar a la cancha. La élite europea es otra de las paradas en este vertiginoso camino que emprendió Calles y lo define como “una súper experiencia, los viajes, los estadios y cruzarse en la cancha con jugadores que antes los veía por televisión, la verdad que es increíble. Este año no nos fue tan bien como el anterior (llegamos a semifinales) pero siempre las tomo como experiencias únicas y siento lo afortunado que soy por lo que me toca vivir”.
De Buenos Aires a Pau, sin escalas, así fue el aterrizaje de Nacho Calles en Francia, un país en el cual, según el protagonista “se vive muy bien, las cosas funcionan y hay un ambiente de respeto entre la sociedad aunque obviamente están los puntos bajos y altos”. Pero, más allá de su realidad en el Viejo Continente agrega que “Siempre estoy al tanto de mi país, hablo mucho con mi familia y amigos. Y hasta a veces pongo los informativos de Argentina. No soy muy fanático de la televisión pero si me gusta saber como está mi país”.
Los Cardos es el punto de partida de esta historia, y la primer palabra que a Calles se le viene a la cabeza cuando le nombran a su Club es “orgullo, Y otras mil palabras más” y sostiene que el equipo del Paraje Los Laureles “me abrió tantas puertas y me ayudó a empezar esta carrera que estoy intentando hacer. Tengo sólo palabras de agradecimiento para mi club”.
Los Cardos, Los Pumitas, Liceo Naval y ahora el Section Paloise forman parte del Curriculum Vitae de Ignacio Calles. En esta carrera que Nacho “intenta hacer” no hay fórmula secreta. Según él “hay que tener bien en claro lo que queres o lo que te gustaría hacer, y estar dispuesto a sacrificar todo para lograrlo pero lo más importante es ser constante. Creo que todos podemos fallar en el camino y por ahí las cosas no llegan cuando queremos pero si esa constancia y trabajo no te dejan de lado cuando la oportunidad llega siempre vas a estar listo”. Para cerrar, deja un mensaje para aquél qué, como le pasó a él alguna vez, piensa en una vida detrás de la ovalada: “No hay que dejar de soñar nunca. Por más de como sea su físico o de las cualidades que tengas, cualquiera puede lograr lo que quiere con el simple hecho de proponerselo”.


